Desde niña me gustaban los puzzles: crucigramas, lógica, cualquier cosa que obligara a pensar con paciencia y precisión. Era algo normal: antes muchas revistas y diarios traían algún puzzle, como parte de lo cotidiano. Hoy eso casi desapareció, y se perdió algo que era simple pero valioso: un desafío mental accesible, sin pantallas y sin ruido.
Con el tiempo volví a esto desde otro ángulo: no solo resolver puzzles, sino diseñarlos. Me interesan los autodefinidos porque combinan estructura, lenguaje y lógica. Hay un equilibrio entre claridad y dificultad, entre lo obvio y lo justo, y eso me obliga a pensar en cómo otras personas leen, deducen y se frustran (o disfrutan).
En esta sección voy a ir publicando puzzles descargables para imprimir.
